Hace cuatro años la apertura del restaurante La Contraseña supuso toda una revolución para esta concurrida calle de la capital, siempre hasta la bola de gente, de nuevas aperturas o de planes gastronómicos, ya sea para tomar un vermut un domingo por la mañana o para cenar un viernes por la noche.
Actualización junio 2019: La Contraseña ha cerrado.
Ahora, pasada la fiebre de la novedad, La Contraseña se ha asentado, ha madurado y ha progresado en su oferta, con una mejora tanto en propuestas como en calidad de producto, con un mejor servicio y nuevo personal.
El local sigue teniendo su encanto porque es ese tipo de locales que no fallan, que te puedes tomar una copa en la barra o sentarte a cenar y siempre sentirás que estás a gusto.

La entrada engaña, porque parece un local pequeño, con una pequeña barra donde solo puedes tomarte algo. Pero si cruzas la puerta, te encontrarás un gran local con capacidad para 86 personas entre esta barra primera, el salón principal y la terraza volada, que se puede reservar para eventos. A parte tiene “El Escondido”, un lugar en el sótano donde solo se accede con una contraseña y es una habitación VIP con capacidad para 12 personas. Lo más curioso de este exclusivo espacio es que se accede mediante una puerta acorazada traída de un banco. Dentro, puedes utilizar un llamador cuando quieras que entre el camarero, quien atiende en exclusiva este reservado. Incluso puedes acceder a través de un ascensor privado, como si fueras una estrella de Hollywood, para no tener que pasar por el salón (y así evitar a los paparazzis, claro). Vamos, toda una experiencia.

Su actual carta mantiene algunos de sus clásicos, que son los que yo probé. Todos sus platos son ideales para compartir, y es más que recomendable hacerlo si pides como yo.
De entrada, los huevos 63º con migas extremeñas (10,50€). Son perfectas para compartir, sobre todo si quieres tomar más cosas. Es uno de los platos estrella que tienen desde su comienzo y sigue triunfando.

Seguimos con el lomo de atún al teriyaki con verduras salteadas (19€). Resultó estar un poco seco y se lo comentamos a Dimas, el encargado, así que tuvo la amabilidad de sacarnos un tartar de atún rojo (17€), mi favorito.

Después probamos la carrillera de ternera estofada con puré de patata (16,50€), apto para celíacos.

Y, para terminar, una torrija con cítricos anisados y helado de leche fresca (6,50€). Este postre tiene un valor añadido porque es solidario: un euro de este postre lo donan a la fundación Cris Contra el Cáncer.

Además, La Contraseña tiene un menú del día espectacular por 16,50€ que incluye dos opciones de primero, dos de segundo y dos postres a elegir, con pan, bebida y postre.
Así que, si estás por la zona entre semana al mediodía, es una excelente opción, porque la calidad de platos es la misma que la carta. ¡Que aproveche!
Dirección: c/ Ponzano, 6
Precio medio: 35€
Puntuación: 3,8 / 5
Web de La Contraseña en Ponzano para ver su carta.
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